Nuestro laboratorio estudia diversos tipos de cáncer desde una perspectiva inmunológica, con foco en tumores sólidos, en particular tumores de riñón, de mama, de colon y de pulmón. Nos interesa particularmente comprender cómo el sistema inmune reconoce y controla a las células tumorales, y de qué manera estos mecanismos se ven debilitados durante el desarrollo del cáncer, favoreciendo la progresión tumoral y la evasión inmune.
Un eje central de nuestro trabajo es el estudio de las células citotóxicas naturales o NK (Natural Killer), las que juegan un rol clave en la eliminación de células tumorales y en la coordinación de respuestas inmunes antitumorales eficaces.
Actualmente desarrollamos diversos proyectos orientados a elucidar los mecanismos celulares y moleculares que regulan la función de las células NK en los tipos de cáncer antes mencionados, así como su interacción con otras células del sistema inmune, como linfocitos T, las células dendríticas y los macrófagos.
Nuestros estudios abarcan desde investigación básica (preclínica) hasta investigación traslacional, e incluyen:
- el análisis de puntos de control inmunológico en células NK,
- la identificación de mecanismos de inmunoevasión tumoral que comprometen a estas células,
- el estudio de células NK con funciones inmunorregulatorias,
- el impacto del envejecimiento y la senescencia celular sobre la inmunovigilancia antitumoral
- y la identificación y validación de nuevos blancos moleculares en inmunooncología.

El laboratorio mantiene colaboraciones con el Hospital Alemán, el CEMIC y el Instituto Fleming, lo que nos permite analizar muestras de pacientes con cáncer. El objetivo de estas colaboraciones es tener acceso a muestras de pacientes con el fin de acercar el conocimiento generado en el laboratorio a aplicaciones clínicas, contribuyendo al desarrollo de estrategias diagnósticas y terapéuticas innovadoras.
Nuestro principal aporte es la generación de conocimiento científico original que permite comprender mejor cómo funciona la respuesta inmune frente al cáncer y cómo puede ser capitalizada desde el punto de vista terapéutico y diagnóstico. En particular, contribuimos al desarrollo del campo de la inmunoterapia del cáncer, identificando mecanismos que regulan la actividad antitumoral de las células NK, validando nuevos blancos moleculares con potencial terapéutico y analizando nuevos biomarcadores diagnósticos y/o pronósticos. Además, el laboratorio realiza un aporte a la sociedad mediante la docencia universitaria de grado y posgrado, la formación de recursos humanos, la consolidación de la investigación en instituciones públicas y la transferencia de conocimiento científico, fortaleciendo la ciencia nacional con impacto local e internacional.
La prevención del cáncer requiere un enfoque integral. Es fundamental fortalecer las estrategias de prevención primaria, promoviendo hábitos de vida saludables y reduciendo la exposición a factores de riesgo ambientales. En este sentido, desde nuestro laboratorio también investigamos el impacto de exposiciones prolongadas a agroquímicos como el glifosato sobre el sistema inmune y la inmunovigilancia contra tumores, generando evidencia científica que permita evaluar riesgos para la salud y contribuir al desarrollo de políticas de prevención basadas en datos reales. Asimismo, es clave reforzar la prevención secundaria, mejorando el acceso a programas de diagnóstico temprano. La comunicación científica clara y el acceso a información confiable son herramientas esenciales para la prevención, aspectos que abordamos también durante nuestras actividades docentes de grado y posgrado.
La investigación oncológica avanza hacia un enfoque cada vez más integrado y personalizado, que combina información clínica, genética e inmunológica de cada paciente. Es esperable que, en los próximos años, las inmunoterapias, ya sean como monoterapias o como terapias combinadas, continúen mejorando la sobrevida de los pacientes y que se hagan más accesibles. A diferencia de las terapias antitumorales tradicionales, la capacidad de poder fortalecer al sistema inmunológico mediante inmunomoduladores permite brindar medicina personalizada con mínimos efectos secundarios, lo que redunda en una mejor calidad de vida para el paciente. Además, la identificación y desarrollo de nuevos biomarcadores para el diagnóstico, el seguimiento de la enfermedad y la selección de pacientes para tratamientos específicos es otro aspecto que contribuye a esta mejor calidad de vida. Para que estos avances se traduzcan en beneficios reales para la sociedad, es fundamental sostener la investigación científica y fortalecer la articulación entre ciencia, sistema de salud y políticas públicas.

  • Imagen de células de cáncer de mama, donde los núcleos se ven azules y en verde se aprecia una molécula contra la cual hemos desarrollado un anticuerpo monoclonal con actividad terapéutica en modelos preclínicos.

IMAGEN: Investigadores del Laboratorio de Fisiopatología de la Inmunidad Innata