La endometriosis es una patología que afecta la salud reproductiva femenina, y si bien se encuentra subdiagnosticada se calcula que 1 de cada 10 mujeres en edad reproductiva la sufre. Es por eso que es importante trabajar en la concientización, para favorecer el diagnóstico temprano y mejorar la calidad de vida de millones de mujeres.
Desde 1993, la Endometriosis Association de Estados Unidos estableció marzo como el mes oficial de la endometriosis, y desde 2014 se concentran específicamente en el 14 de ese mes, como el Día Mundial de la Endometriosis, desarrollando eventos y campañas educativas simultáneas en todo el mundo. Desde el IBYME, el grupo de trabajo del laboratorio de Fisiopatología Endometrial, dirigido por Gabriela Meresman, se suma a esta iniciativa para llevar más y mejor información a toda la sociedad.
“La endometriosis es una enfermedad ginecológica crónica, en la cual el tejido endometrial, que normalmente recubre el interior del útero, crece fuera de la cavidad uterina”, explica Analía Ricci, y agrega: “Estos implantes pueden localizarse en distintos órganos de la pelvis, como los ovarios, las trompas de Falopio o el peritoneo, y responden a las hormonas del ciclo menstrual, provocando inflamación, dolor pélvico persistente y, en muchos casos, infertilidad”.
A pesar de ser una patología tan frecuente, su diagnóstico suele retrasarse una década en promedio, y en muchos casos descubrirse recién cuando la paciente consulta a su médico por problemas para conseguir un embarazo. Esto se debe tanto a la falta de información como también a la normalización del dolor menstrual intenso, sumado a la dificultad de diagnóstico rápido, ya que el método más eficiente actualmente es la laparoscopía, una técnica quirúrgica invasiva.
Las investigaciones en el área buscan superar las limitaciones de las terapias actuales, detalla Mariela Bilotas: “En este momento existen tanto tratamientos farmacológicos como quirúrgicos. Los tratamientos farmacológicos se basan principalmente en disminuir los niveles de estrógenos en el organismo, lo que puede generar efectos adversos en las pacientes. Además, durante el tratamiento hormonal no es posible lograr un embarazo y, en muchos casos, se trata de soluciones temporales, ya que los síntomas pueden reaparecer una vez suspendido el tratamiento. Por otro lado, las lesiones pueden removerse mediante laparoscopía, pero es probable que no completamente, por lo que en una gran proporción de los casos suelen volver a desarrollarse con el tiempo”.
En el presente se considera que probablemente la enfermedad resulte de la interacción de múltiples y complejos mecanismos, lo que contribuye a la heterogeneidad de sus manifestaciones y dificulta su comprensión y la búsqueda de soluciones.
“Nuestro grupo fue pionero en el estudio de la endometriosis en Argentina, contribuimos a comprender los mecanismos que intervienen en el desarrollo y la progresión de la enfermedad, y también a evaluar nuevas estrategias terapéuticas”, resume Gabriela Meresman, remarcando que el laboratorio de Fisiopatología Endometrial mantiene colaboraciones con distintos institutos y equipos de investigación, nacionales e internacionales, con el objetivo de conectar la investigación básica del laboratorio con la práctica clínica y llegar a las pacientes que sufren esta enfermedad.
“Entre nuestros proyectos futuros se destacan la generación de construcciones celulares complejas de endometrio y endometriosis mediante ingeniería de tejidos y bioimpresión 3D, el estudio del resveratrol, la metformina y diversos extractos y compuestos naturales como posibles terapias integrales para la enfermedad, y también el desarrollo de nuevos modelos experimentales que permitan analizar con mayor precisión el impacto de las cirugías de remoción de quistes endometriósicos ováricos sobre la fertilidad femenina”, afirma Meresman, aunque admite que “el gran desafío hoy es el contexto de la ciencia en Argentina, porque sabemos que cuando un país no invierte en ciencia, y especialmente en investigación biomédica, no sólo limita el desarrollo del conocimiento, sino también la posibilidad de transformarlo en soluciones concretas que mejoren la salud de su población”.

